Tuesday, December 18, 2007
Brisa
No tengo ganas de ser...a veces quisiera siemplemente fluir...volar...
Irme lejos...no volver...como dice Calamaro...
Pero estoy acá, esta es la vida que tengo...llena de miedos..y de dudas...
Y paradójicamente de grandes momentos...algunos, no creas que son tantos...los cuento con los dedos de mi mano...Pero están, existen...entonces sí...vale la pena todo esto...las luces...las voces...el transitar...cada día...este escenario...
Miro a mi gata siamesa...retoza serena en el patio de casa lleno de flores...supongo que eso es a lo que me refiero...la plenitud...la paz...
Su pelo de algodón que me inunda el cuerpo, que me hace estornudar, que se me adhiere hasta en la piel...cuando ronronea sin descanso, extasiada ante las caricias que le brindo...
Es eso, pues...mi deleite mayor...una ráfaga de aire...una brisa de sosiego...
Hoy me desperté con miedo...estos días aciagos...de repente me siento sola...fantasmas me persiguen, me acechan...
estamos condenados al miedo, pienso...nosotros los seres humanos...
esperando siempre algo...sometidos a los avatares de esta vida extraña que nos ha tocado en suerte...la incertidumbre es nuestra fiel compañera...
Es difícil convivir con un interrogante eterno...pero en fin...
Sólo me relaja...pensar en tu abrazo...en tus besos salvadores...
en tu saliva fundiéndose con la mía...
en tus ojos almendrados...donde me sumerjo como en un sueño...
Donde no hay tiempo...es el tiempo de los amantes...
Una pierna sobre la otra y me pierdo en tu vientre, cuna de mi vientre...
Y empaparnos la vida de caricias y de flores...
Y tu risa que es mi bálsamo...y me cura las heridas...
Sabés que te quiero...es un amor genuino...es un cariño nuevo...distinto...
Simplemente...te quiero...
Y eso me calma...
Thursday, September 13, 2007
Mirada
Mirame un poco más, así, de cerca...
Mirame y no te rías...mirame en serio...
Mirame y juguemos a los cíclopes...
Devoráme con tu mirada...
Mirame y envolveme en un abrazo con tus ojos...
Y protegeme de lo incierto...
Mirame y descubrime y así te amaré en silencio...
Si sólo me miras...Paralizando el tiempo, el efímero, el altanero tiempo...
Allí, en esa mirada se condensa todo...los que somos, los que fuimos, quienes seremos...
Tus miedos y mis penas, tus goces y mis dichas...
Allí, está el secreto... La comunión, el amor genuino...
Hasta pulverizarnos la vista...y que tus ojos sean mis ojos...y mis ojos los tuyos...
Y si me muero allí en tu mirada,
será una muerte tersa, suave, dulce y deliciosa...
Será mi elixir...
Monday, August 13, 2007
Nebulosa
Una luz se enciende....a lo lejos...
Trato de abrazarla, albergarla, quiero poseerla...
Pero mis pies no se mueven, se hunden cada vez más en este suelo frío...
Recuerdo la risa de antaño, ecos, gritos; el bálsamo para el dolor, hasta mis ojos sonreían, porque no necesitaba más que eso...
Una mano, un abrazo...y la lluvia ya no era mi llanto, era sólo lluvia...
Pero ahora de nuevo estoy perdida, y mis lágrimas se funden con las gotas que repiquetean en mi ventana, y ya no sé distinguirlas...
Una luz...a lo lejos...titilante...
Todavía brilla...
Trato de abrazarla, albergarla, quiero poseerla...
Pero mis pies no se mueven, se hunden cada vez más en este suelo frío...
Recuerdo la risa de antaño, ecos, gritos; el bálsamo para el dolor, hasta mis ojos sonreían, porque no necesitaba más que eso...
Una mano, un abrazo...y la lluvia ya no era mi llanto, era sólo lluvia...
Pero ahora de nuevo estoy perdida, y mis lágrimas se funden con las gotas que repiquetean en mi ventana, y ya no sé distinguirlas...
Una luz...a lo lejos...titilante...
Todavía brilla...
Sunday, June 10, 2007
La despedida (un relato de amor, triste)
La miró, con esos ojos tristes, distantes, ausentes…No estaba ahí, volaba tan lejos, tan cruelmente lejos…llegar a él era imposible…ella lo sabía; lo supo desde la primera vez que lo vio, pudo vislumbrar esa mirada de hielo, supo con certeza que nunca podría alcanzarla…pero no pudo evitarlo, cayó en sus brazos, atrapada en ese olor a tabaco, esa fuerza sobrehumana, ese poder que la dominaba, la doblegaba…
Lo vio alejarse, no quiso gritar, clamar por su regreso… no te vayas, amor, vuelve…para qué?... su porte le pareció hasta tierno, le dio pena…tan pequeño era en el fondo, mi chiquito, suspiró… recordó casi como un destello esa primer noche en que sus cuerpos se habían fulminado, perforándose, penetrándose… esa fue la única vez en que lo sintió ahí, junto a ella… había vencido su fortaleza…lo había atravesado, como una ráfaga de viento, desmoronando su aparente seguridad, su hombría…nunca más estaré sola, creyó con júbilo…
Se rió recordando esa escena, qué cursis podemos ser a veces las mujeres, bromeó…
Y entonces ella también se alejó, giró sobre su eje, su cuerpo se irguió, como motivado por una fuerza nueva, que brotaba de la tierra; se marchó canturreando viejas canciones, legados de su abuela, ya saben, regalos de la infancia, esos que no se agradecieron como lo merecían…
Por lo menos lo tuve, pensó sonriendo, un momento, no importa, un segundo, qué más da…me bastó con eso…lo poseí aunque fuera esos instantes…lo albergué, lo cobijé, lo abrigué, lo recorrí, lo sentí... ¿cuántos tienen acaso esa posibilidad? ¿Cuántos pueden sentir esa adrenalina, esa llamarada quemando por dentro, ese fuego abrazando tan dulce y al mismo tiempo ferozmente? Ese éxtasis, delirio, esa pequeña muerte…
Lo vio alejarse, no quiso gritar, clamar por su regreso… no te vayas, amor, vuelve…para qué?... su porte le pareció hasta tierno, le dio pena…tan pequeño era en el fondo, mi chiquito, suspiró… recordó casi como un destello esa primer noche en que sus cuerpos se habían fulminado, perforándose, penetrándose… esa fue la única vez en que lo sintió ahí, junto a ella… había vencido su fortaleza…lo había atravesado, como una ráfaga de viento, desmoronando su aparente seguridad, su hombría…nunca más estaré sola, creyó con júbilo…
Se rió recordando esa escena, qué cursis podemos ser a veces las mujeres, bromeó…
Y entonces ella también se alejó, giró sobre su eje, su cuerpo se irguió, como motivado por una fuerza nueva, que brotaba de la tierra; se marchó canturreando viejas canciones, legados de su abuela, ya saben, regalos de la infancia, esos que no se agradecieron como lo merecían…
Por lo menos lo tuve, pensó sonriendo, un momento, no importa, un segundo, qué más da…me bastó con eso…lo poseí aunque fuera esos instantes…lo albergué, lo cobijé, lo abrigué, lo recorrí, lo sentí... ¿cuántos tienen acaso esa posibilidad? ¿Cuántos pueden sentir esa adrenalina, esa llamarada quemando por dentro, ese fuego abrazando tan dulce y al mismo tiempo ferozmente? Ese éxtasis, delirio, esa pequeña muerte…
Sunday, June 3, 2007
Horfandad (relato)
Había muchos mosquitos ese día…Me acuerdo que revoloteaban sobre mí, buscando atacarme, enloquecidos con el olor a sangre y lluvia.
Llovía tanto que se inundaba el campito que teníamos con mis tíos.
Rebalsaban los yuyos y juncos, las azucenas y dalias y la alfalfa brotaba embravecida.
El aire olía a mojado, a húmedo. Y los grillos ensordecían con sus cantos incansables.
Lo recuerdo todo, como si fuera ayer; un recuerdo nítido, una imagen vívida.
Mi yegua preferida, brincaba en el establo, atemorizada por los rayos. Desde pequeña me fascinaron aquellos seres alados, su mirada de perro manso atravesaba mis sentidos, me cautivaba su fidelidad, esa luz etérea.
Lo vi alejarse, allí tan pequeño, parecía un niño indefenso, buscando cobijo, abrigo…Sus pasos crepitaban en el follaje y su piel cetrina me inundaba los ojos…
Yo sabía que él no iba a quererme nunca, lo sabía…No estaba capacitado para eso, como si hubiera una negación allí, un tabú.
Se fue casi corriendo, no pude alcanzarlo…No quise hacerlo…
Esa fue la última vez que vi a mi padre…
Tuesday, May 29, 2007
Mi tesoro
A mi amiga del alma, Gra
Una vez me enseñaste a sonreir con los ojos…
Y
desde entonces te guardé como un tesoro…
Te conocí cuando la vida
te golpeaba, y de repente
Sentí que algo me ataba a vos, para
siempre…
Tu mirada fue mi brújula…en este mar de
incertidumbres…
Y tu risa bálsamo para mis pasos esquivos…
Mi
amiga en secreto, mi confidente, mi gran compañera
Mi dicha es
extrema por haberte descubierto,
Rubí sagrado, ópalo
reluciente…
Tanto brillas , que de sólo mirarte me
enciendo
Tuesday, May 15, 2007
El enviado (relato)
Giraban las manecillas de un reloj empotrado en la pared, con un ruido seco y una gotera enmohecía la madera del suelo.
Jaló el gatillo con un instinto animal; casi salvaje…tenía la mente clara, libre de disyuntivas morales…el sudor frío parecía retroceder, como si de golpe no sintiera miedo…y se preguntó si acaso no había sido ese su mayor deseo, un placer latente que albergaba en lo más recóndito de su ser…
El señor G. observaba a su presa, sin un atisbo de humanidad, parecía alejado de todo aquello: el cráneo destruido, la sangre manando a borbotones, el olor a pólvora y muerte...
Pensó que nunca había sentido mayor plenitud y calma; ahora entendía la banalidad de todo lo existente, el sinsentido…
El sujeto se irguió, y realizando un movimiento leve y acompasado se dirigió hacia el rellano de la puerta… Desde allí el paisaje era completamente sublime: un hombre recostado en su cama, con un agujero en la nuca, dormía apaciblemente.
El señor G. roció el recinto con abundante combustible, prendió una de sus cerillas viejas y la echó sobre las cobijas…
Bajó las escaleras rápidamente, mientras tarareaba su blues favorito…Una vez afuera lo esperaba el señor H.
-Concluido…-le dijo duramente y con la voz firme, infranqueable…
Detrás, las llamas lamían las paredes y convertían en cenizas el mantel bordado de la tía Elvira.
Jaló el gatillo con un instinto animal; casi salvaje…tenía la mente clara, libre de disyuntivas morales…el sudor frío parecía retroceder, como si de golpe no sintiera miedo…y se preguntó si acaso no había sido ese su mayor deseo, un placer latente que albergaba en lo más recóndito de su ser…
El señor G. observaba a su presa, sin un atisbo de humanidad, parecía alejado de todo aquello: el cráneo destruido, la sangre manando a borbotones, el olor a pólvora y muerte...
Pensó que nunca había sentido mayor plenitud y calma; ahora entendía la banalidad de todo lo existente, el sinsentido…

El sujeto se irguió, y realizando un movimiento leve y acompasado se dirigió hacia el rellano de la puerta… Desde allí el paisaje era completamente sublime: un hombre recostado en su cama, con un agujero en la nuca, dormía apaciblemente.
El señor G. roció el recinto con abundante combustible, prendió una de sus cerillas viejas y la echó sobre las cobijas…
Bajó las escaleras rápidamente, mientras tarareaba su blues favorito…Una vez afuera lo esperaba el señor H.
-Concluido…-le dijo duramente y con la voz firme, infranqueable…
Detrás, las llamas lamían las paredes y convertían en cenizas el mantel bordado de la tía Elvira.
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